miércoles, 3 de junio de 2015

La formación en los planes estratégicos de las organizaciones

La formación está muy vinculada a la estrategia de la organización y se encuentra dentro de la administración y gestión de los recursos humanos. En primer lugar funciona como estrategia de empresa y en segundo lugar como una competencia básica de los recursos humanos. Los recursos humanos dan la posibilidad de mejorar en calidad y en competitividad y la formación ayuda a desarrollar las habilidades y competencias de cada persona, por lo que ambos elementos unidos constituyen una función clave en la empresa (Pineda Herrera, P, 2007).

La formación debe favorecer tanto a las necesidades de la empresa como los requisitos de los empleados, sin embargo es difícil favorecer a todos los empleados (Pineda Herrera, P, 2007).

Por otro lado, vemos que la formación continua sirve como plan para resolver los problemas que han surgido en las empresas debido a la globalización y para conseguir mejorar la cultura de empresa con el objetivo de que se mantenga en calidad, duración y de lograr una mayor participación de los empleados en esta. Desde otra perspectiva debemos destacar la visión de los sindicatos que consideran que la formación no ayuda a mejorar ni a la empresa ni a la sociedad, basándose en la falta de reconocimiento de los empleados y en la poca ayuda que ofrecen para mejorar la actividad laboral de la personas, es decir, para mejorar su empleabilidad. Desde mi punto de vista la formación continua es fundamental, no solo para desarrollarse laboralmente sino también personalmente aunque todo esto depende de como se ofrezca la formación. Cuando hablo de formación me refiero a aquella en la que los empleados adquieren un aprendizaje significativo y no en aquella que se basa simplemente en memorizar cantidades desmesuradas de contenido y plasmarlo en un examen (Pineda Herrera, P, 2007).
Para que la formación continua tenga éxito es necesario que las empresarios la vean como una actividad a largo plazo y no como una actividad puntual, puesto que ayuda a mejorar la competitividad de la empresa. Además, es importante que lleven a cabo estrategias adecuadas para que el trabajador analice sus competencias e intereses y puedan darse cursos de formación que les sean de utilidad. Las estrategias que se suelen llevar a cabo en mayor medida y que tienen más éxito en cuanto al desarrollo profesional de los trabajadores son los programas para directivos y la rotación de puestos de trabajo. En ambas estrategias pueden usarse diversas formas de actuación como el mentoring, el aprendizaje elearning... Esto refleja que la formación tradicional está quedando anticuada y que la innovación y la pedagogía son totalmente necesarias para poder afrontar las nuevas exigencias de la sociedad (Pineda Herrera, P, 2007).


Finalmente, me gustaría decir que la formación debe ser utilizada como una estrategia para alcanzar la finalidad empresarial y la motivación de los empleados (Pineda Herrera, P, 2007).

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