La formación está
muy vinculada a la estrategia de la organización y se encuentra
dentro de la administración y gestión de los recursos humanos. En
primer lugar funciona como estrategia de empresa y en segundo lugar
como una competencia básica de los recursos humanos. Los recursos
humanos dan la posibilidad de mejorar en calidad y en competitividad
y la formación ayuda a desarrollar las habilidades y competencias de
cada persona, por lo que ambos elementos unidos constituyen una
función clave en la empresa (Pineda Herrera, P, 2007).
La formación debe
favorecer tanto a las necesidades de la empresa como los requisitos
de los empleados, sin embargo es difícil favorecer a todos los
empleados (Pineda Herrera, P, 2007).
Por otro lado,
vemos que la formación continua sirve como plan para resolver los
problemas que han surgido en las empresas debido a la globalización
y para conseguir mejorar la cultura de empresa con el objetivo de que
se mantenga en calidad, duración y de lograr una mayor participación
de los empleados en esta. Desde otra perspectiva debemos destacar la
visión de los sindicatos que consideran que la formación no ayuda a
mejorar ni a la empresa ni a la sociedad, basándose en la falta de
reconocimiento de los empleados y en la poca ayuda que ofrecen para
mejorar la actividad laboral de la personas, es decir, para mejorar
su empleabilidad. Desde mi punto de vista la formación continua es
fundamental, no solo para desarrollarse laboralmente sino también
personalmente aunque todo esto depende de como se ofrezca la
formación. Cuando hablo de formación me refiero a aquella en la
que los empleados adquieren un aprendizaje significativo y no en
aquella que se basa simplemente en memorizar cantidades desmesuradas
de contenido y plasmarlo en un examen (Pineda Herrera, P, 2007).
Para que la
formación continua tenga éxito es necesario que las empresarios la
vean como una actividad a largo plazo y no como una actividad
puntual, puesto que ayuda a mejorar la competitividad de la empresa.
Además, es importante que lleven a cabo estrategias adecuadas para
que el trabajador analice sus competencias e intereses y puedan darse
cursos de formación que les sean de utilidad. Las estrategias que se
suelen llevar a cabo en mayor medida y que tienen más éxito en
cuanto al desarrollo profesional de los trabajadores son los
programas para directivos y la rotación de puestos de trabajo. En
ambas estrategias pueden usarse diversas formas de actuación como el
mentoring, el aprendizaje elearning... Esto refleja que la formación
tradicional está quedando anticuada y que la innovación y la
pedagogía son totalmente necesarias para poder afrontar las nuevas
exigencias de la sociedad (Pineda Herrera, P, 2007).
Finalmente, me
gustaría decir que la formación debe ser utilizada como una
estrategia para alcanzar la finalidad empresarial y la motivación de
los empleados (Pineda Herrera, P, 2007).
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