miércoles, 15 de abril de 2015

Bibliografía

Sánchez, P.J (2014) El papel de la pedagogía en la formación empresarial. Cuestiones pedagógicas, 23, 85-104.

García Hoz, V (1994) La educación personalizada en el mundo del trabajo. Madrid: Ediciones rialp S, A.

Moreno, M.S (2010) La empresa: Un reto para los profesionales de la pedagogía. Cuestiones pedagógicas, 20, 329-341


Jobs, S (s.f) El alegato de Steve Jobs

Relación entre formación, empleabilidad y productividad

La formación ha dejado de centrarse en la etapa inicial y ha comenzado a darle importancia a la continuación de la enseñanza como medio para favorecer la empleabilidad de las personas y la productividad en las empresas. Este es un tema que he tocado en mi anterior entrada pero creo que es fundamental que lo extienda con mayor intensidad (Sánchez, P.J 2014).

Hace 40 años el final de los estudios suponía la incorporación a un trabajo, olvidándose por completo de la posibilidad de seguir aprendiendo. También debemos tener en cuenta que hace 40 años los estudios te aseguraban un trabajo, algo que en la actualidad se ha perdido, sin embargo seguimos teniendo la idea sobre que a mayor formación, mejor y mayores probabilidades tendremos de ser contratados, es decir, que nuestra empleabilidad mejorará. Esto es cierto, mejoramos como empleados, pero no nos damos cuenta que cuanto más tiempo le dedicamos a la formación menos tiempo le dedicamos al trabajo, trabajo que realizan otras personas, las cuáles tendrán una gran experiencia. No quiero decir que la formación no sea necesaria, pero si que me parece un dato bastante interesante, teniendo en cuenta que en la mayoría de ofertas de empleo te piden experiencia mínima de un año cuando, en realidad, no has tenido tiempo de trabajar debido al tiempo que le dedicas a tu formación. En esta línea debo decir que la experiencia es bastante importante, pero que es cierto que el hecho de formarnos nos recompensará con un trabajo mejor, claro está que esa recompensa no será inmediata (Sánchez, P.J 2014).


Desde mi punto de vista estos tres conceptos están relacionados en el sentido de que una favorece al otro, pues cuanto mayor sea tu formación, mejores serán tu capacitación profesional y promoción personal, es decir, lo que determina tu empleabilidad, y por consiguiente más producirás en tu empresa. Debido a esto pienso que es importante que debemos educar a las personas para su desarrollo, teniendo en cuenta que el trabajo ocupa una parte muy importante de su vida y que orientar hacia una buena actitud y compromiso con la actividad laboral lo convertirá en una persona más feliz tanto en su vida como en su trabajo, pues, además de educarlos en valores les orientaremos hacia un trabajo que les llene, les interese y del que sigan aprendiendo. Es importante no olvidarnos de las personas que ya están trabajando, pues es fundamental seguir formándolos para mejorar tanto su rendimiento en el trabajo como su actitud personal. Desde la formación podemos favorecer a la sociedad mediante nuestro trabajo en las empresas (Sánchez, P.J 2014).

Formación en las organizaciones como necesidad productiva y competitiva

Hoy en día el modelo de trabajador está cambiando, las empresas están dejando de aislar a sus empleados y están comenzando a requerir su opinión, sus puntos de vista y su partición; Gracias a esto está mejorando la competitividad y la empresas se hacen cada vez más sólidas, sin embargo no se perpetuará si la pedagogía laboral, es decir, la formación, no se sumerge cada vez más en las empresas. Tengamos en cuenta que la formación favorece el enriquecimiento personal y profesional, las buenas relaciones y el compromiso con la empresa (Sánchez, P.J 2014).

Un punto que resalta el hecho de que la formación supone un efecto positivo en las empresas lo podemos ver en las propias exigencias legislativas, en el aumento de las subvenciones o incluso en su gratuidad. Un ejemplo de esto es la fundación tripartita que ha promovido la formación continua, la creación de empresas dedicadas a la formación y departamentos internos que se hacen cargo de la formación en la empresa. Esta organización cubre la formación de cualquier empresa, incluso aquellas en las que cuentan con muy poco trabajadores, claro está que tienes que solicitar su ayuda. La menor bonificación es de 420 euros, sin contar las que cuentan con 1 o 2 trabajadores que se les asigna cada dos o tres años. Además, esta organización dota de una mayor cuantía si la empresa cuenta con empleados de colectivos desfavorecidos (personas con discapacidad, mayores de 45 años...) A pesar de esto es importante que la formación se de de forma adecuada, y esto no siempre sucede así, en muchas ocasiones los cursos de formación se realizan simplemente para salir del paso, cuando en realidad la formación debe estar atenta tanto a aspectos de enseñanza-aprendizaje como a los propios de la empresa y el empleado que son: la productividad, por parte de la empresas y la empleabilidad, por parte del empleado. Debemos ser conscientes de que los temas tratados, la metodología utilizada, la calidad de la enseñanza, los recursos, los valores que se transmitan etc son un cúmulo de elementos que ayudaran tanto a la mejor y mayor producción de la empresa como a la mejora personal y profesional de la personas. Este último concepto debemos entenderlo como una cadena, es decir, si la formación de la persona mejora, su producción en la empresa aumentará y, por tanto la empresa progresará, siempre y cuando se de una formación adecuada, pues si no esta cadena se romperá.
En esta línea debo decir que para que la formación se ofrezca de forma adecuada, el formador debe ser un profesional y saber optimizar los procesos de enseñanza-aprendizaje, con el objetivo de conseguir ganancias para que el gasto que se haya realizado no sea en vano. Para ello los formadores deben ser creativos, innovando y trabajando cada vez más en la calidad de los cursos (Sánchez, P.J 2014).




martes, 14 de abril de 2015

Campos de estudio de la pedagogía laboral

En general y sobretodo en el ámbito educativo, la pedagogía apenas se acerca a la labor de las empresas, no se tiene la conciencia suficiente de que es un ámbito que trabaja la pedagogía, sobretodo en lo que a formación se refiere. Además, y esto lo digo como experiencia propia, creemos que las organizaciones empresariales sigue totalmente ancladas a los modelos capitalistas, cuando en realidad éstas han ido evolucionando hacia un mayor compromiso con los valores morales y éticos que deberían de estar integrados en todos los aspectos de nuestra vida. Debemos dejar a un lado éstas concepciones y empezar, desde el alumnado, a prestar más importancia a este sector y pedir una mayor educación en él, pues, en general, nuestras enseñanzas en la formación profesional son bastante escasas y no estamos preparados para ejercer de formadores. Aunque, en esta línea, creo que las universidades no cuentan con los suficientes recursos ni personal, como para llevar esto a cabo, algo que tiene que comenzar a cambiar, pues si esto no sucede, muchas de las empresas que requieren de nuestros servicios seguirán contratando a otro tipo de profesionales (Sánchez, P.J 2014).

Para que la sociedad comience a darse cuenta de la importancia de la pedagogía laboral como un medio para mejorar la educación, la transformación en la sociedad y la calidad de vida de las personas se debe comenzar a reconocer a los pedagogos como profesionales de la formación, empezando por el propio reconocimiento, ya que es algo que desconocemos muchos de nosotros. Debemos ser conscientes que los aspectos que se tratan en la formación profesional están muy relacionados con los que se trabajan en el ámbito educativo, pues en ambos se tratan aspectos de enseñanza-aprendizaje como pueden ser organizar los contenidos, elegir una forma de evaluación, impartir diferentes actividades... (Sánchez, P.J 2014).

La pedagogía es tan importante para la relación de los trabajadores como para la propia organización, pues la formación de los trabajadores de la empresa fomentará el compromiso de los trabajadores con respecto al trato entre ellos y hacia la responsabilidad con la empresa. Para que se fomente esta buena relación y compromiso con la empresa debemos tener en cuenta que la formación debe de darse de forma coordinada con la empresa y teniendo en cuenta los intereses de ésta. Además, es importante que la formación no se centre en un único contenido, sino que a partir de la temática principal sobre la que se de el curso, se debe tocar todos los ámbitos que sean de interés para la empresa en la que se este realizando la formación. Para llevarse a cabo este tipo de formación, el formador debe conocer algunos aspectos asociados a las empresas como son la legislación, los organismos que se preocupan por la formación permanente, el reglamento sobre la calidad, las nuevas tecnologías...(Sánchez, P.J 2014).

Por otro lado debo decir que existen otras funciones que puede realizar el pedagogo, pues la pedagogía laboral nos ha abierto multitud de campos y salidas profesiones como pueden ser: formador del personal de la empresa, responsable de formación del personal, formador de formadores, técnicos formativos etc. Todas estas funciones formativas llevan consigo tres aspectos básico que debe tratar. En primer lugar debe trabajar sobre la detección de necesidades de la empresa o de las personas que requieran de algún tipo de formación, en segundo lugar debe establecer los planes de formación y, por último, debe evaluar ésta formación. En concordancia con esto, debo decir que la innovación y la nuevas tecnologías son elementos sumamente importantes para llevar a cabo nuestro trabajo en formación, pues son requisitos que hoy en día se están extendiendo cada vez más y, la innovación junto a la nuevas tecnologías supone el cambio constante de la empresa, lo que mantendrá el interés y la participación activa de sus clientes (Moreno, M.S 2010).

Para finalizar, es importante resaltar la idea sobre el hecho de que la pedagogía es bastante utópica, sin embargo, en el ámbito de las empresas resulta más complicado aún conseguir que esa utopía se realice, así que debemos ser realistas y poco a poco ir cambiando para conseguir una mejora en las personas y en la sociedad (Sánchez, P.J 2014).

A continuación, os dejo un vídeo que resume las tareas principales que realizan los pedagogos en las empresas, por si teníais alguna duda sobre sus funciones




lunes, 13 de abril de 2015

Conceptos de trabajo, educación y formación

Para comenzar a hablar sobre este tema debo hacer una distinción entre educación y formación, en la que estoy totalmente de acuerdo con la definición que da Esteve (2010). Para Esteve la educación supone una relación con los valores y la moral, es decir, para que un acto se considere educativo debe de enseñar algo positivo, mientras que la formación no tiene esa connotación. En esta línea, debo decir que a pesar de pensar que ésta teoría es cierta, normalmente en la práctica, la formación se utiliza para hablar sobre el aprendizaje permanente de la persona, como son los cursos, los congresos... Este tipo de cosas se consideran formativas.

La formación profesional es importante para que las personas sigan aprendiendo, debemos dejar a un lado la idea sobre que al acabar la educación reglada ya podemos dejar de aprender. La formación es importante para el aprendizaje de la persona y supone una gran mejora, tanto en su rendimiento en el trabajo como en su formación como persona. A pesar de esto debemos tener en cuenta que en muchas ocasiones la formación no se ofrece de la mejor manera posible, por lo que para que esta funcione se debe optimizar el aprendizaje, una competencia que saben manejar los pedagogos; Sin embargo, en educación nos olvidamos de que esto es nuestra competencia y acabamos excluyéndola de nuestro oficio, un grave error, pues esto provoca que otras personas con otras profesiones lleven a cabo esta formación profesional sin saber como realizarla ni que recursos o metodologías se pueden utilizar para dar verdaderos resultados (Sánchez, P.J 2014). Esto se denomina intrusismo y dos de las rama profesionales que más nos hacen sombra a los pedagogos, en cuanto a formación, es la psicología y la informática. Con esto no quiero decir que no sean necesarios, pero pienso que cada uno tiene su función y que la realización de los cursos de formación es un ámbito bastante exclusivo de la pedagogía.

Desde mi punto de vista, pienso que para garantizar una formación de calidad debemos tener en cuenta una serie de aspectos fundamentales como son: los contenidos, la evaluación, el horario y la metodología. Pienso que se deberían abordar de diferentes formas. Los contenidos deberían de ser abiertos, es decir, deberían verse las necesidades y preferencias de las personas y, a partir de ahí buscar contenidos que les sean de utilidad para mejorar; La evaluación debe dejar de ser superada o no superada, no estoy segura si se debería de calificar o hacerlo de otra forma, pero se que lo que se está utilizando ahora no motiva a las personas a tomarse enserio el curso; El horario, desde mi perspectiva y, siempre y cuando se este trabajando, debería ser en el horario laboral, pues no es muy justo que las personas tengan que dedicarle tiempo fuera de su trabajo, y con esto no quiero decir que no me parezca importante esta formación y que si fuese necesario se debería hacer fuera del empleo, lo único que quiero decir es que yo siempre he sido partidaria de no mandar deberes para casa y aprovechar el tiempo que se tiene en la escuela, por lo que sería bastante contradictorio decir lo contrario respecto a una empresa; Por último, la metodología debería ser innovadora, debería utilizar diferentes recursos y debería promover tanto el aprendizaje que se quiera impartir como el deseo por seguir aprendiendo y por seguir formándose.

Por último, voy a tratar de explicar el concepto de trabajo que está ampliamente relacionado con los conceptos de educación y formación.
Si vemos su definición en la RAE (“ocupación retribuida”) podemos darnos cuenta que es bastante escueta y no trata todos los aspectos claves para definir este concepto.
Existen diferentes perspectivas para definir el trabajo como la perspectiva sociológica o la antropológica; Sin embargo, a nosotros la que nos interesa es la pedagógica.
Desde la perspectiva pedagógica se considera, según García, V (1994), que el trabajo además de ser una labor productiva y retributiva, es un medio de perfeccionamiento personal. Además considera que el trabajo es un factor de transformación de la realidad y de contribución social. Como podemos ver coincide con algunos aspectos definitorios de la educación y la formación, pues ambos aspectos pretenden mejorar a la persona, ayudar y participar en a transformación social y contribuir en la sociedad.






domingo, 12 de abril de 2015

Pedagogía laboral: historia, conceptos y situación actual de las organizaciones

La pedagogía laboral se establece en el año 1993 en la universidad complutense, aunque debo decir que su expansión todavía no se ha producido.
A los pedagogos sólo se nos guía hacia la educación y nunca hacia la formación, cuando es una de los sectores en los que más salidas profesionales tenemos. Normalmente la idea que tenemos de las empresas es que está centrada en un modelo capitalista e industrializado y, aunque yo piense que la mayor parte de las empresas se siguen manteniendo en este modelo, debo mencionar que muchas y muchos que trabajan en las empresas quieren cambiarlo y que confío en que, poco a poco, lo conseguirán, pues la verdad no puedo negar muchos de los cambios que se están produciendo, aunque este claro que todavía quede bastante camino por recorrer.
En este camino la pedagogía tiene un papel fundamental, pues educar ya no es solo una competencia de la escuela, sino que la empresa, la administración y todos aquellos organismos en los que se pueda ejercer una ocupación deben de procurar seguir desarrollando personal y profesionalmente a las personas que se encuentran en la sociedad, tanto a los trabajadores como a los desempleados.

En las empresas tradicionales lo único que importaba era la productividad, lo que era capaz de producir un trabajador, sin embargo, hoy en día las empresas se preocupan cada vez más por el desarrollo personal y profesional del trabajador, porque entienden que cuánto más felices son y más preparados están, más eficaz y mayor será su productividad. En general el objetivo es el mismo, pero, es indudable que a las empresas ha comenzado a importarle sus empleados, algo que debemos reconocer aquellos que somos más críticos con el funcionamiento de las empresas ( Sánchez, P.J 2014); Aunque, debo decir que a pesar de la mayor importancia que les dan a sus empleados, desde mi punto de vista, la empresa sigue siendo en muchas ocasiones amoral, pues podemos ver como fomentan la competitividad y la individualidad. Podemos llegar a pensar que una competitividad sana no hace daño a nadie pero, la realidad es que se fomenta entre los propios empleados, sobretodo cuando se trata de vender productos. Disponen de numerosas herramientas para que los trabajadores se sientan mal si venden poco, sin tener en cuenta, que en realidad el numero de ventas no tienen que ver con la calidad de la venta o que siempre habrá alguien que venda más que otro.
Esto se debe en mi opinión a dos causas principales, en primer lugar por el hecho de que nos encontramos en una sociedad capitalista en la que competimos los unos con los otros para lograr nuestros propios beneficios sin importar el como y, en segundo lugar, porque muchas empresas adquieren esta cultura arraigada en la competencia y en la frialdad y es bastante difícil conseguir que cambie, aunque como he dicho antes espero que la situación cambie.


Volviendo a comparar la situación actual frente a la antigüedad, debemos tener en cuenta que anteriormente primaba la cantidad respecto a la calidad, por lo que la formación era totalmente mecánica y sólo importaba el aprendizaje exclusivo de aquello en lo que se tenía que trabajar, mientras que hoy en día la formación pretende cubrir un amplio abanico de posibilidades como puede ser el desarrollo personal del trabajador, el conocimiento profundo de su empresa, la participación activa del trabajador en la empresa, la adquisición de diversas competencias con el fin de que se convierta en un trabajador con múltiples recursos y habilidades... Esto provoca que no sea tan fácil prescindir de un trabajador, algo que creo que es bastante positivo para cualquier empleado. En esta línea, debo decir que el modelo antiguo está decayendo cada vez más y que en la actualidad, la empresa se dedica más a la aceptación y el reconocimiento por parte del cliente, por lo que la empresa debe asegurarse de que los productos sean de calidad y al gusto de los clientes. (Sánchez, P.J 2014). Ésto, además, implica que los trabajadores sepan anticiparse a las necesidades del cliente, a lo que quieren y a saber mostrarles aquello que, aunque no conozcan, sea adecue más a sus intereses y requisitos. Para esto es importante saber innovar, aunque hoy en día existan todo tipo de cosas, siempre hay algo que añadir o algo que mejorar para poder conseguir una mayor satisfacción en el cliente. Esto se encuentra en concordancia con el hecho de que no es tan importante la competitividad como el hecho de crear productos verdaderamente útiles, válidos y eficaces. La calidad de los productos de las empresas debe de ser uno de los factores fundamentales en las industrias, por lo que no se deben olvidar de los personas que elaboran estos productos, ni de los que los diseñan, ni de aquellos que los venden. Se debe apreciar que una empresa es una cadena y tener en cuenta a cada uno de los miembros que pertenecen a ésta, pues si no se tienen en cuenta me temo que las empresas no se mantendrán (Jobs, S).

Por otro lado, las empresas se han dotado de nuevas competencias que cumplir, debido a su avance y al cambio en la sociedad; Ya no basta con crear productos, sino que hace falta la publicidad, formar a los creadores, a los que venden el producto... Por ello, la formación deja de centrarse en aspectos materiales y se centra en los numerosos aspectos que debe cubrir la empresa, además de los que convierten a sus empleados en trabajadores cualificados, no solo en esencia sino también en apariencia, pues realmente las empresas suelen vender su imagen, ya sea la real o no. Con esto último no quiero decir que la formación se centra en aspectos superficiales, sino que en varias ocasiones, los cursos se realizan para tenerlo de cara al público, aunque los mismo empresarios sepan que muchos de los cursos de formación que se ofrecen no son realmente eficaces, pero esto es algo que explicaré más en profundidad cuando realice otras entradas centradas en la formación (Sánchez, P.J 2014).


Durante la modernidad el trabajo era llevado a cabo por simple obligación y necesidad y las empresas no le daban apenas importancia a sus trabajadores, al llegar la postmodernidad esto comenzó ha cambiar. Aunque se siga manteniendo el hecho de que se trabaja para sobrevivir, en muchas ocasiones y para ciertas personas, su trabajo les gusta y les configura su identidad y, además, las empresas están empezando a incluir a todos sus trabajadores como una parte fundamental de su empresas y a reconocer su trabajo (Sánchez, P.J 2014).