miércoles, 15 de abril de 2015

Formación en las organizaciones como necesidad productiva y competitiva

Hoy en día el modelo de trabajador está cambiando, las empresas están dejando de aislar a sus empleados y están comenzando a requerir su opinión, sus puntos de vista y su partición; Gracias a esto está mejorando la competitividad y la empresas se hacen cada vez más sólidas, sin embargo no se perpetuará si la pedagogía laboral, es decir, la formación, no se sumerge cada vez más en las empresas. Tengamos en cuenta que la formación favorece el enriquecimiento personal y profesional, las buenas relaciones y el compromiso con la empresa (Sánchez, P.J 2014).

Un punto que resalta el hecho de que la formación supone un efecto positivo en las empresas lo podemos ver en las propias exigencias legislativas, en el aumento de las subvenciones o incluso en su gratuidad. Un ejemplo de esto es la fundación tripartita que ha promovido la formación continua, la creación de empresas dedicadas a la formación y departamentos internos que se hacen cargo de la formación en la empresa. Esta organización cubre la formación de cualquier empresa, incluso aquellas en las que cuentan con muy poco trabajadores, claro está que tienes que solicitar su ayuda. La menor bonificación es de 420 euros, sin contar las que cuentan con 1 o 2 trabajadores que se les asigna cada dos o tres años. Además, esta organización dota de una mayor cuantía si la empresa cuenta con empleados de colectivos desfavorecidos (personas con discapacidad, mayores de 45 años...) A pesar de esto es importante que la formación se de de forma adecuada, y esto no siempre sucede así, en muchas ocasiones los cursos de formación se realizan simplemente para salir del paso, cuando en realidad la formación debe estar atenta tanto a aspectos de enseñanza-aprendizaje como a los propios de la empresa y el empleado que son: la productividad, por parte de la empresas y la empleabilidad, por parte del empleado. Debemos ser conscientes de que los temas tratados, la metodología utilizada, la calidad de la enseñanza, los recursos, los valores que se transmitan etc son un cúmulo de elementos que ayudaran tanto a la mejor y mayor producción de la empresa como a la mejora personal y profesional de la personas. Este último concepto debemos entenderlo como una cadena, es decir, si la formación de la persona mejora, su producción en la empresa aumentará y, por tanto la empresa progresará, siempre y cuando se de una formación adecuada, pues si no esta cadena se romperá.
En esta línea debo decir que para que la formación se ofrezca de forma adecuada, el formador debe ser un profesional y saber optimizar los procesos de enseñanza-aprendizaje, con el objetivo de conseguir ganancias para que el gasto que se haya realizado no sea en vano. Para ello los formadores deben ser creativos, innovando y trabajando cada vez más en la calidad de los cursos (Sánchez, P.J 2014).




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