Hoy en día
el modelo de trabajador está cambiando, las empresas están dejando
de aislar a sus empleados y están comenzando a requerir su opinión,
sus puntos de vista y su partición; Gracias a esto está mejorando
la competitividad y la empresas se hacen cada vez más sólidas, sin
embargo no se perpetuará si la pedagogía laboral, es decir, la
formación, no se sumerge cada vez más en las empresas. Tengamos en
cuenta que la formación favorece el enriquecimiento personal y
profesional, las buenas relaciones y el compromiso con la empresa
(Sánchez, P.J 2014).
Un punto que
resalta el hecho de que la formación supone un efecto positivo en
las empresas lo podemos ver en las propias exigencias legislativas,
en el aumento de las subvenciones o incluso en su gratuidad. Un
ejemplo de esto es la fundación tripartita que ha promovido la
formación continua, la creación de empresas dedicadas a la
formación y departamentos internos que se hacen cargo de la
formación en la empresa. Esta organización cubre la formación de
cualquier empresa, incluso aquellas en las que cuentan con muy poco
trabajadores, claro está que tienes que solicitar su ayuda. La menor
bonificación es de 420 euros, sin contar las que cuentan con 1 o 2
trabajadores que se les asigna cada dos o tres años. Además, esta
organización dota de una mayor cuantía si la empresa cuenta con
empleados de colectivos desfavorecidos (personas con discapacidad,
mayores de 45 años...) A pesar de esto es importante que la
formación se de de forma adecuada, y esto no siempre sucede así, en
muchas ocasiones los cursos de formación se realizan simplemente
para salir del paso, cuando en realidad la formación debe estar
atenta tanto a aspectos de enseñanza-aprendizaje como a los propios
de la empresa y el empleado que son: la productividad, por parte de
la empresas y la empleabilidad, por parte del empleado. Debemos ser
conscientes de que los temas tratados, la metodología utilizada, la
calidad de la enseñanza, los recursos, los valores que se transmitan
etc son un cúmulo de elementos que ayudaran tanto a la mejor y mayor
producción de la empresa como a la mejora personal y profesional de
la personas. Este último concepto debemos entenderlo como una
cadena, es decir, si la formación de la persona mejora, su
producción en la empresa aumentará y, por tanto la empresa
progresará, siempre y cuando se de una formación adecuada, pues si
no esta cadena se romperá.
En esta
línea debo decir que para que la formación se ofrezca de forma
adecuada, el formador debe ser un profesional y saber optimizar los
procesos de enseñanza-aprendizaje, con el objetivo de conseguir
ganancias para que el gasto que se haya realizado no sea en vano.
Para ello los formadores deben ser creativos, innovando y trabajando
cada vez más en la calidad de los cursos (Sánchez, P.J 2014).

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